Objetivo de la clase
Que cualquier persona, sin importar su experiencia técnica, entienda qué es Google Colab, por qué es fundamental para crear inteligencia artificial en dispositivos pequeños, y cómo dar los primeros pasos sin sentirse perdido.
Hoy vamos a descubrir una de las herramientas más útiles, y al mismo tiempo más simples y accesibles para comenzar en este mundo: Google Colab la herramienta fundamental para probar ideas de IA sin gastar en computadoras carísimas. Vamos a utilizar la infraestructura (realmente grande) que Google «nos presta» para ingresar al mundo IA sin tener que invertir en hardware.
En pocas palabras, Colab es un cuaderno digital en internet donde podemos:
Escribir texto para explicar nuestras ideas.
Escribir código para diseñar y entrenar modelos, testearlos, mejorarlos y transformarlos para ser utilizados en los dispositivos finales.
Y lo mejor: ejecutar ese código directamente en la nube, usando la potencia de los servidores de Google.
Y todo eso sin instalar nada raro en tu computadora está incluido al generar tu cuenta de correo electrónico.
Buena pregunta.
Si al final queremos que nuestra IA viva en una Raspberry Pi o un ESP32, ¿por qué usar algo tan grande como Colab?
Pensemos en el cine:
Para hacer una película animada, Pixar usa computadoras gigantes para renderizar los gráficos. Pero la película terminada la podés ver en tu celular o tu televisor sin problemas.
Lo mismo pasa acá:
En Colab hacemos el trabajo pesado: entrenar y preparar el modelo de IA.
Después lo convertimos en una versión más liviana y eficiente que puede correr en dispositivos chiquitos.
Etapas principales:
Entrenar: como enseñar a un perro un truco nuevo. Necesitás paciencia, datos y práctica. En tu laptop puede tardar semanas; en Colab, con los procesadores de Google, solo horas o minutos.
Probar: verificar que el modelo “aprendió” y no se equivoca tanto.
Encoger y convertir: transformar ese modelo grande en una versión miniatura que cabe en un chip como el ESP32.
En resumen: la nube diseña el cerebro, y el dispositivo pequeño lo usa en el día a día.
Aquí viene lo mejor: prácticamente nada.
De tu parte:
Una computadora cualquiera (sí, hasta una laptop vieja funciona).
Internet estable (no hace falta que sea rapidísimo).
Un navegador moderno.
Y una cuenta de Gmail.
Del lado de Google:
Google nos presta gratis, por algunas horas al día, procesadores especiales (GPUs y TPUs) que son como motores de Fórmula 1 para cálculos de IA. Nosotros solo pedimos prestado ese poder cuando lo necesitamos.